Mostrando entradas con la etiqueta cebo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cebo. Mostrar todas las entradas

III

La protección exige pago, con más motivo si la seguridad dimana de la misma fuente que el peligro. Protectores y amenazadores forman sociedad, LA sociedad. El ángel de la guarda no es más que la representación de este vínculo social, idea cautiva y cautivadora, carcelero del alma que graba a fuego en las consciencias la orden de detención, pérdida de envoltura  y desenvoltura vital, desnudez expuesta; una unión de términos antitéticos, CEBO y ANZUELO, protuberacia cárnica luminosa, que oscila en un medio denso, pesado, y atrae a su presa en medio de la oscuridad. Las atracciones nunca son gratuitas; el engaño da sus primeros pasos, inicia su andadura, con la variopinta gama de señuelos con que son obsequiados los natos a este mundo protegido y siempre en guardia. El regalo envenenado se ha de guardar.